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Café Esperanza Tostando para el Mercado Local 
Café Esperanza Roasting for the Local Market

Text by O. Bur
Photos by J. Rozón
02.2022

En lugar de vender granos de café verde para la exportación, la Asociación La Esperanza tuesta, empaca y vende café. 

 

En la provincia de San Cristóbal se encuentra el hermoso pueblo intramontano de Los Cacaos, situado a 700 metros sobre el nivel del mar; es el hogar de "La Esperanza", una asociación de café con 500 familias productoras. En febrero de 2021 junto con Yina Jiménez Suriel, Plinio Lora, Engel Leonardo, José Rozon y Luis Graham Castillo hicimos un viaje de un día a estas montañas para aprender más sobre café.

 

Combinamos nuestra visita a la asociación con una corta caminata a los ríos claros y la espectacular naturaleza que rodea el pueblo. Los Cacaos está a dos horas de la ruidosa y concurrida ciudad capital de Santo Domingo pero realmente se siente como estar en otro mundo uno más conectado con el espacio geográfico que habitamos.

Instead of selling green coffee beans for exportation, the Association La Esperanza roasts, packs, and sells coffee. 

 

In the county of San Cristobal’s highlands lies the beautiful village Los Cacaos, situated 700m above sea level; home to La Esperanza, a coffee cooperative with around 500 coffee-producing families in the area. In february 2021 together with Yina Yimenez Suriel, Plinio Lora, Engel Leonardo, José Rozon and Luis Graham Castillo, we made a day trip to the mountains to learn more about coffee. 

 

We combined our visit to the association with a short hike to the clear rivers and the spectacular nature that surrounds the village. Only two hours away from the noisy and busy capital Santo Domingo, it feels like we are in another world, more connected to the  geographical space we inhabit.

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Conducir por el camino empinado nos lleva a una plataforma repleta de café, secándose en el piso. Apenas encontramos espacio para aparcar nuestro vehículo entre pequeñas pilas de granos de café verde que a primera vista parecen estar clasificados por colores. Celiné Herrera, socia y asesora de manera voluntaria, nos recibe en la entrada de la Asociación La Esperanza y nos invita a iniciar nuestra visita por el área donde se pelan los granos de café para luego entrar a un almacén. Pasamos junto a muchísimos sacos llenos de café y nos encontramos con un grupo de mujeres cuyo trabajo es clasificar los granos de café a mano, mientras Celiné nos va contando sobre la historia de La Esperanza y la importancia del café para la comunidad.

 

En República Dominicana el año 1979 estuvo marcado por el paso de uno de los huracanes más poderosos y destructivos que ha pasado por la isla, el huracán David. Una tormenta que cambió o terminó con la vida de muchas personas de esta generación. Recuerdo a mi mamá contándome cómo llegaron los militares a evacuar la zona donde ella creció, a pocos kilómetros de distancia de la ciudad de San Cristóbal. Muchos animales murieron por la caída de árboles y las hojas de zinc volando. Cultivos como el arroz, maíz, plátanos y árboles frutales también fueron destruidos en unas pocas horas. El pueblo de Los Cacaos quedó aislado durante meses, su única conexión terrestre era una carretera de 40 km de largo que quedó completamente destruida por árboles caídos y barro.

 

La Esperanza se fundó más tarde en el mismo año. La comunidad tuvo que organizarse y ayudarse mutuamente siempre que fuera posible. La iglesia ayudó a distribuir alimentos y a construir una nueva carretera hacia San Cristóbal. La Asociación La Esperanza fue fundada bajo los principios de solidaridad y continúa hoy trabajando desde esos valores.

 

Lxs miembros de La Esperanza tienen acceso a fondos de emergencia que permiten a las familias resolver cualquier imprevisto. A todxs se les paga por igual por el café que aportan, mientras que el procesamiento y la venta se manejan de forma centralizada en la sede de la asociación.

 

Para comunicarse con las más de 500 familias que forman parte de La Esperanza, se realizan reuniones mensuales. Considerando las dificultades para reunir a 500 miembros de forma tan seguida, lxs líderes comunitarios son responsables de informar a lxs demás productores de sus comunidades.

Driving up the steep driveway takes us to a platform packed with coffee drying on the grounds. We hardly find space to park our car between small piles of green coffee that seem to be sorted by color at first glance. Celiné Herrera, partner and volunteer advisor receives us at the entrance of the association La Esperanza and invites us to pass the area where the coffee berries get peeled and enter a storage hall. We walk past piles of filled coffee bags and meet a group of women whose work is sorting coffee by hand, while Celiné tells us more about the history of La Esperanza and the importance of coffee for the surrounding area. 

 

In the Dominican Republic, the year 1979 is marked by one of the most powerful and destructive hurricanes that  passed the island,  hurricane David. A storm that changed or took many people’s lives of this generation. 

 

I remember my mom telling me how the military came to evacuate the area where she grew up, just a few kilometers away in San Cristobal. Many animals died of falling trees and corrugated metal sheets flying around. Crops like rice, corn, plantains, and fruit trees were destroyed within a few hours.
 

The Village Los Cacaos got cut off for months. The only connection was one street, 40km long and it got completely destroyed by fallen trees and mud.


La Esperanza, which means “hope”, was founded later, in the same year. The community had to organize themselves and help each other wherever possible. The Church helped distribute food and build a new road to San Cristobal. The association La Esperanza was founded by principles of solidarity and still works with these values.
Members of La Esperanza get access to emergency funds that can help families solve any emergency. Everyone gets paid equally for the coffee they contribute, while the processing and sale are handled centralized in the headquarters of the association.

 

To communicate with the over 500 families that are part of La Esperanza, monthly meetings are held. Since it would be impossible to gather 500 members that often, community leaders are responsible for informing the producing members of their communities.

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Aunque La Esperanza ya obtuvo la certificación de comercio justo en 1982, los productores tendrían dificultades para mantener sus costos de vida si solo les pagaran los que indica la certificación. Las pautas de comercio justo no han cambiado desde entonces por lo que con  la inflación no sería suficiente para sobrevivir hoy en día.

 

El mayor desafío para los productores hoy en día es la roya. Una enfermedad foliar de las plantas de café causada por un hongo de rápida propagación que afecta a todo el cultivo y provoca cosechas más pequeñas y por tanto menos ingresos para las familias productoras. La roya, visiblemente son unos puntos blancos en la parte posterior de las hojas de la mata de café; con el tiempo, las hojas se caen y esto disminuye la capacidad del árbol para producir frutos. Los granos de café que crecen en un árbol afectado no pueden madurar, se vuelven amarillos en lugar de rojo oscuro y se caen. Con el cambio climático, el hongo de la roya se propaga más fácilmente inclusive en altitudes más altas sobre el nivel del mar siendo capaz de destruir hasta el 80% de la cosecha y es casi imposible de controlar.

 

Los productores frustrados comienzan a quemar sus plantaciones de café y cambian a cultivos más lucrativos como limones, mangos o aguacates. Estas plantas necesitan mucho sol lo que hace que parezca que no dependen mucho de la vegetación que las rodea. Al quemar los cultivos anteriores el suelo pierde todos los nutrientes para una vegetación saludable y necesitará de fertilizantes y pesticidas debido a que los mecanismos orgánicos de defensa también mueren con el fuego. Con el tiempo, la agricultura intensiva provoca erosión, sequía e inundaciones en la temporada de lluvias y pérdida de diversidad.

Even though La Esperanza already got certified as Fairtrade in 1982, producers would struggle to maintain their living costs, if they would only pay them what’s required by the certification. Fairtrade guidelines haven’t changed since then, which with inflation would not be enough to survive nowadays. 

 

The biggest challenge for producers nowadays is coffee rust. A foliar disease of coffee plants caused by a fast-spreading fungus that affects the whole crop and provokes smaller harvests and less income for farming families. Coffee rust are visible white dots under the leaves of the coffee plants and over time the leaves will fall off, decreasing the tree’s ability to produce fruits. Coffee Berries that grow on an affected tree can’t mature. The berries turn yellow instead of dark red and fall off. With the climate changing, the fungus spreads easier and also in higher altitudes above sea level, able to destroy up to 80% of the harvest and is almost impossible to control. 

 

Frustrated producers start burning their coffee plantations and switch to more lucrative crops such as limes, mangos, or avocados. These plants need a lot of sun, which makes it seem like they don’t depend much on vegetation around them. Burning the previous crops the soil loses all the nutrients for healthy vegetation and will need fertilizer as well as pesticide since natural defense mechanisms also die with the fire. Intense farming over time leads to erosion, drought, floodings and loss of diversity.

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Aun cuando la roya del café afectó todas las plantaciones en la isla, los precios nunca subieron puesto que las compañías industriales empezaron a agregar granos importados de baja calidad para mantener el precio bajo. Por lo tanto, el conocimiento del proceso y de la cadena de valor de un producto como el café es clave, así que para aumentar el conocimiento y la conciencia en el área, La Esperanza inició un programa estudiantil donde los jóvenes del área aprenden sobre el cultivo, procesamiento y tostado del café. Dado que no está financiado por nadie más que la propia asociación, las posibilidades son limitadas. Aún así para febrero de 2021 ya tenían más de 60 estudiantes en el programa.

 

Celiné y la asociación querían dejar de producir café para la exportación y comenzaron a tostar el café ellxs mismxs. Ella es consciente de que la ubicación de Los Cacaos, así como la ubicación de la República Dominicana en tanto isla, determina la dependencia de otros países. La falta de infraestructura y conocimiento no nos permiten construir una red logística sofisticada para ingredientes locales de alta calidad.

 

Si se pierde el conocimiento sobre los alimentos locales y la identidad culinaria, será más difícil ser independiente en términos de seguridad y calidad alimentaria. Para no seguir dependiendo de las empresas de comercio internacional, la Asociación La Esperanza quiere continuar procesando su café para tostarlo y venderlo ellxs mismxs al mercado local.

Even if coffee rust affected the coffee plantations all over the Island, the prices never rose, and industrial companies started adding low-quality imported beans to keep the price low. Therefore, knowledge about the process is key, as well as understanding the value chain of a product like coffee and to increase knowledge and awareness in the area, La Esperanza started a student program where young people from the area learn about farming, processing, and roasting coffee.
Since it’s not funded by anyone other than the cooperative themselves, the possibilities are limited. Still they already had over 60 students in the program. 

 

Celiné and the association wanted to reduce production of coffee for export and started roasting the coffee themselves. She is aware that the location of Los Cacaos, as much as the Location of the Dominican Republic as an Island, is shaped by various dependencies of other countries. Lack of infrastructure and knowledge doesn’t allow us to build a sophisticated logistic network for high-quality local ingredients. 

 

If the knowledge about local foods and the culinary identity gets lost, it will become harder to be independent in terms of food security and quality. In order to no longer be dependent on international trade companies, La Esperanza wants to process more of their coffee by roasting and selling it to the local market by themselves.